
¨A los niños se les enseña a escribir, pero no a ver la televisión ¨. Así se expresa Len Masterman, asesor del Consejo de Europa y de la Unesco, y uno de los pocos educadores audiovisuales que se dedican a la enseñanza sobre medios de comunicación entre los alumnos de secundaria.
Enseñar a ver la televisión, ése es el reto de un gran numero de profesionales de la educación. La intención es educar a los ciudadanos para que conozcan el medio, para que sepan distinguir un buen programa de uno malo, para que seleccionen las informaciones y las opiniones recibidas y para que disfruten ante el televisor igual que lo harían desentrañando las claves de un libro ¿Por qué no?
La enseñanza audiovisual es asignatura obligatoria en muchos países. En México, paradójicamente un país que ve mucha tele, no es así. Sin embargo, fuera de las aulas, las cosas son diferentes. Como afirma Pilar Aguilar, filóloga y experta en educación, audiovisual,¨si comprobamos el uso medio del ocio, las cosas visuales tienen el monopolio absoluto; así, para contestar a la pregunta sobre si el ser humano nace o se hace, deberíamos decir que se hace delante de la televisión.¨
Por este motivo Len Masterman considera ¨vital para mantener la democracia que el ciudadano sepa como leer todos los mensajes emitidos, aplicar un espíritu critico y escapar a la manipulación ¨
Pero ¿Qué tiene esas caja que riega de imágenes la sala de nuestra casa para gustarnos tanto? Un científico de la recepción tendría una respuesta sencilla: la inmensa mayoría de las informaciones que recibimos del exterior es visual. Mientras el resto de los sentidos tienden a desdeñarse, al menos en el mundo occidental, el de la vista adquiere gran importancia; hasta tal punto que, si obtenemos información contradictorias por vías distintas, interpretamos como valida la visual.
(Muy interesante, año xv, No 1.50-54)







